El proyecto contempla el auditorio y la zona arqueológica como un conjunto integral en el cual un nuevo eje compositivo establece un diálogo directo entre el foyer del auditorio nuevo y la pirámide existente del sitio arqueológico de Teopanzolco. El juego geométrico de plazas rectangulares y volúmenes triangulares inclinados establece nuevas plataformas panorámicas para generar vistas hacia el paisaje verde de la ciudad de Cuernavaca y el conjunto arqueológico.
La estructura portante del auditorio nuevo se desplanta sobre los mismos puntos de cimentación que el edificio actual, aprovechando así las zapatas pre-existentes y evitando excavaciones. La cubierta principal del nuevo auditorio consiste de una gran rampa, que logra bajar sustancialmente la presencia física y el impacto visual del nuevo edificio y permite utilizar este espacio como un auditorio adicional al aire libre. El juego de volumetrías claras y precisas del conjunto, promueve de esta manera un uso creativo de dos auditorios complementarios que pueden ser programados por separado o simultáneamente.
El lugar más característico del auditorio es el gran foyer, un majestuoso vestíbulo con techos altos y grandes puertas abatibles que se encuentra justo enfrente de la pirámide principal y establece un diálogo continuo entre la vida cultural contemporánea y la presencia del pasado.








